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Este año la comida de Navidad dura un fin de semana

Primeros de diciembre. Suena el grupo de WhatsApp de la empresa con el mensaje de todos los años.

«Comida de Navidad: sábado 13, menú cerrado, 45 € por cabeza. Confirmad antes del viernes».

Y ya sabes cómo acaba la película.

Un salón con eco para treinta personas, el pan en la mesa a las dos y el segundo plato saliendo a las cinco y media.

El camarero que no da abasto, la conversación a gritos con el de enfrente y, justo cuando empieza lo bueno, alguien mira el reloj porque tiene que coger el coche.

A las ocho estás en casa, con la cabeza como un bombo y la sensación de que no has hablado de verdad con nadie.

Pues este año te propongo otra cosa: cambiar la comida de Navidad por un fin de semana de Navidad en el Cortijo Vizconde.

El mismo grupo y las mismas ganas de celebrar, pero con un cortijo entero para vosotros, dos chimeneas encendidas y camas para que nadie tenga que conducir.

Me quedan libres dos fines de semana justo antes de las fiestas: del 11 al 13 de diciembre y del 18 al 20 de diciembre.

Vamos a ver por qué merece la pena.

Nadie tiene que conducir después de brindar

Esta es la ventaja que lo cambia todo.

En una comida de Navidad normal siempre hay alguien que brinda con agua, alguien que se va antes del café y alguien que se pasa la sobremesa calculando a qué hora se le pasa la copa.

Aquí eso no existe. La casa tiene cinco habitaciones dobles para 10 personas, y con un par de camas supletorias llegáis a 12.

Brindáis, cantáis lo que haya que cantar y os vais a dormir por el pasillo. El conductor designado se queda en su casa este año.

Y a la mañana siguiente, desayuno largo en pijama, que también cuenta como celebración.

Una comida que dura dos días, no tres horas

El restaurante tiene turnos. A las seis necesita la mesa y a vosotros os echan con el último café.

En el cortijo el reloj lo ponéis vosotros.

Llegáis el viernes por la tarde, cena informal y primera ronda de charla junto al fuego. El sábado, la comida grande, con una sobremesa que puede durar hasta que se haga de noche. El domingo, desayuno tranquilo y despedida sin prisas.

Es la diferencia entre ver a tus compañeros o a tus amigos un rato y pasar tiempo de verdad con ellos. De esas conversaciones que en un salón de banquetes no salen nunca.

Dos chimeneas para la sobremesa de invierno

En diciembre, en el campo de Jaén, por la noche refresca de lo lindo. Y eso es precisamente lo bonito.

La casa tiene dos salones, cada uno con su chimenea. Así el grupo se reparte solo: en uno los de las cartas y el futbolín, en el otro los de la charla tranquila con la copa en la mano.

Leña crepitando, olor a lumbre y el frío al otro lado de la ventana. No hay restaurante que te dé eso.

Salón con chimenea y futbolín del Cortijo Vizconde

Vosotros sois los chefs y el menú lo elegís vosotros

Se acabó el menú cerrado de langostinos congelados y solomillo con salsa misteriosa.

Tenéis barbacoa exterior, la lumbre de la cocina como se ha hecho siempre en el cortijo, con sus parrillas y sus trébedes, y una cocina completa con lavavajillas para que fregar no sea un castigo.

Chorizos y morcillas a la brasa, unas migas el domingo, un guiso de los de cuchara grande… lo que os dé la gana y sin pagar el plus de «menú navideño».

Además, diciembre es plena campaña de la aceituna. Estáis en mitad de un mar de olivos picuales, así que el aceite nuevo de la temporada tiene que estar en la mesa sí o sí.

Antes de que vengáis os paso un listado de comercios cercanos para hacer la compra aquí y no viajar con los coches cargados. Y si os falta inspiración, aquí tenéis 7 recetas para un finde con amigos en un cortijo de Jaén.

Cocina con lumbre del Cortijo Vizconde

Una dehesa y un pantano para bajar el turrón

Después de la comida grande, el cuerpo pide moverse. Y aquí tenéis dónde.

El cortijo está rodeado por una dehesa de más de 100 hectáreas de encinas y chaparros, y la finca termina en la orilla del embalse del Guadalén.

Un paseo el sábado por la mañana para despejar la cabeza, o al atardecer hasta una de las calas del pantano para ver cómo se refleja Vilches en el agua.

Si venís con niños o con perro, mejor todavía: espacio de sobra para correr sin peligro. Y si lo que os apetece es no hacer absolutamente nada, también tengo un manual para eso.

Paseo por la dehesa del Cortijo Vizconde junto al embalse del Guadalén

Sale más a cuenta de lo que crees

Haz la cuenta. Un menú de empresa en diciembre se va fácilmente a 40 o 50 euros por persona, y eso por unas horas y sin contar taxis ni gasolina.

Aquí el alquiler es de la finca completa, no por persona. Divídelo entre diez o doce y compáralo con lo que pagas por una sola comida: por un precio muy parecido tenéis dos noches, dos días y la casa entera para vosotros.

Y si reservas directamente conmigo, sin comisiones de plataformas, con las mismas garantías de cancelación y el dinero quedándose aquí, en la provincia.

Dos fines de semana libres antes de Navidad

Estamos en Arquillos, en pleno triángulo que forman Linares, La Carolina y Úbeda, a unos 15 minutos de cada una. A dos horas y poco de Madrid, Sevilla, Málaga o Granada, así que el que viene de lejos tampoco tiene excusa.

Las fechas que me quedan son estas:

Del viernes 11 al domingo 13 de diciembre.

Del viernes 18 al domingo 20 de diciembre.

Son solo dos, así que el primero que llame se lo queda.

Pásale este artículo al que organiza la comida de tu empresa, de tu cuadrilla o de tu familia, y que me llame al 622 04 03 82, me escriba a david@cortijovizconde.com o mire la disponibilidad en cortijovizconde.com/reservas.

Este año, que la comida de Navidad no se acabe con el café.

Nos vemos en el cortijo.

Por si tienes ganas de visitarnos, este es el calendario con las fechas que tenemos libres para que compruebes si te cuadra.

Disponibilidad y tarifas para finca completa

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